J. Daniel Ashford

Novelas

J. Daniel AshfordNovelas para empezar de nuevo

Historias íntimas de personas que, en su momento más difícil, descubren que todavía pueden empezar de nuevo. Jerusalén en 1948, una posada de montaña en plena alerta roja, las caravanas del Tíbet.

Portada de La hermandad del muro Portada de La posada del ruiseñor Portada de El nombre que no eligió

¿Cuál leo primero?

Ahora mismo, me pesa…

Libros publicados

Tres novelas breves

En ebook y tapa blanda en Amazon. Se leen por separado y en cualquier orden.

Portada de La hermandad del muro

Ficción histórica · Jerusalén, 1948

Novela

La hermandad del muro

Un niño judío. Un niño árabe. Diez compromisos para sobrevivir al odio.

Les enseñaron a temerse. Aprendieron a cuidarse el uno al otro.

Jerusalén, mayo de 1948. Mientras los obuses caen sobre la Ciudad Vieja, un edificio se derrumba en el borde del Barrio Judío. Bajo los escombros quedan dos niños: Haim, judío, de once años, y Sami, palestino, de doce. Toda su vida les han dicho que el otro es el enemigo.

Nadie sabe que están vivos. Arriba, sus familias los lloran desde lados opuestos de la guerra. Abajo, en la oscuridad, tienen poca agua, dos dátiles y nueve días por delante. Empiezan a marcar en el muro unas reglas para sobrevivir juntos, reglas que caben en una sola pregunta: ¿esto une o divide?

Con ternura, humor y sin dar la razón a ningún bando, una amistad capaz de atravesar una guerra que todavía no termina.

Incluye«Lo que dice en el muro»FormatosEbook · Tapa blandaInglésBeneath the Same Stone (próximamente)DocentesGuía didáctica gratuita
Lee el comienzo

Ciudad Vieja de Jerusalén, 19 de mayo de 1948

El Davidka sonó antes que nada. Quien lo oía una vez no volvía a confundirlo: un estruendo hueco, gigantesco, que llegaba desde el otro lado de las murallas y hacía vibrar los cristales, el agua de los cántaros y el pecho de la gente. Hacía más ruido que daño, pero aquella mañana nadie en la Ciudad Vieja lo sabía. Solo sabían que el cielo parecía rasgarse, que después venía un silencio, y que el silencio era peor.

Después llegaron los otros. Los obuses silbaban primero y caían después, y cada uno tenía su propio ruido de piedra rota. Desde la calle no se distinguía de qué lado venía cada golpe. Debajo de un techo, daba igual.

La casa de los Levy se vino abajo a las siete y diez.

Haim tenía la costumbre de contarlo todo: los escalones, los pasos, los segundos entre el silbido de un obús y su estallido. Aquella mañana contaba en voz baja, moviendo los labios, porque contar era su manera de no tener miedo. Nunca pasaba de cuatro.

¿Ya lo leíste? Deja tu opinión en Amazon. Ayuda a que el libro llegue a otros lectores.

Portada de La posada del ruiseñor

Novela contemporánea · Interior valenciano

Novela

La posada del ruiseñor

Renacer sin esperar a otra vida

Lo que hoy te parece el final puede ser que algo viejo ya no aguanta más.

Una alerta roja suena a la vez en tres móviles. Sofía, que a los treinta y tres años vive la vida que se esperaba de ella. Marcos, el empresario motero al que todo le sale bien y ya nada le emociona. Paco, que a los sesenta y ocho sigue trabajando y siente que vivió con las gafas equivocadas.

La tormenta los deja aislados tres días en una vieja posada de montaña. La lleva Vasil, un búlgaro que lo perdió todo y aprendió a empezar de nuevo. Con un cuaderno, tres columnas y bastante humor, cada uno descubrirá que lo que parecía el final era solo una forma de vivir que se estaba terminando.

IncluyeEl método de Vasil en tres pasosFormatosEbook · Tapa blanda
Lee el comienzo

Los tres móviles sonaron a la vez.

Uno, en el bolsillo de una chaqueta de cuero en una gasolinera secundaria. Otro, en el asiento del copiloto de un utilitario gris. El tercero, en el salpicadero de una furgoneta con un cortacésped atado a la espalda. Un pitido estridente, diseñado para que nadie pueda ignorarlo.

En las tres pantallas, el mismo texto:

Alerta de Protección Civil ante la activación de alertas meteorológicas de NIVEL ROJO. Peligro extraordinario.

[…]

Aparcó junto a un muro de piedra seca. Casa vieja, de piedra, con una parra desnuda y un montón de leña apilado con una exactitud casi ofensiva. Salía olor a algo que hervía. La puerta se abrió antes de que ella llegara.

—Pasa. O te vas a congelar ahí fuera. —El hombre era ancho, de espaldas pesadas, con un trapo gris al hombro y las manos marcadas por el frío y la lejía—. La piedra aguanta más que tú y que yo.

—No quería molestar… —balbució Sofía.

—Tengo seis habitaciones vacías desde agosto y la sopa caliente —zanjó él, dándose la vuelta—. Me llamo Vasil. ¿Has comido o solo vienes huyendo?

¿Ya lo leíste? Deja tu opinión en Amazon.

Portada de El nombre que no eligió

Fábula espiritual · Tíbet

Novela

El nombre que no eligió

El camino de quien se encontró al dejar de huir

Le pusieron el nombre del Buda. Su clan lo convirtió en una burla. Tardó veinte años en atreverse a pronunciarlo.

Al séptimo día de nacer, tres sabios le dieron el nombre que nadie se atreve a llevar: Tathagata, el que ha alcanzado la verdad. Con el nombre llegó todo lo que los demás esperaban de él.

A los dieciséis años, humillado ante su clan, huye en la noche y entierra su nombre. Lo cambia por otro: el Guía, el hombre que lee el cielo y a los hombres sin equivocarse nunca, que cobra caro y no confía en nadie. Hasta que un paso cerrado por la nieve y una muerte que llega setenta días antes que él lo obligan a desandar el camino.

Una fábula breve sobre el precio que ponemos a todo, la carga que llevamos en nombre de otros y el valor de llamarse, por fin, por el propio nombre.

Epígrafe«Huir de lo que esperan de uno también es obedecerlo.»FormatosEbook · Tapa blanda
Lee el comienzo

Prólogo

Lo último que oyó antes de irse fue una risa.

No la de Gonpo, que la llevaba oyendo desde niño. La de un clan entero a la vez, reunido en un claro, con las ofrendas apiladas y el incienso todavía en el aire, riéndose con permiso porque un lama acababa de darles la frase:

—El monasterio no necesita a quien ya ha llegado.

Tenía dieciséis años. Sabía leer el viento mejor que los ancianos y a los hombres mejor que los lamas. Había nacido con el nombre que el propio Buda se dio a sí mismo: Tathagata, el que así ha llegado. Y en ese claro, de pie entre los suyos, entendió que un nombre dado por los cielos podía caer en cualquier boca.

Aquella noche juntó una manta, un cuchillo y comida para tres días.

Caminó hacia el oeste sin volver la cabeza.

Tardaría casi veinte años en volver a decir su nombre en voz alta.

¿Ya lo leíste? Deja tu opinión en Amazon.

De La hermandad del muro

Lo que dice en el muro

Bajo los escombros, Haim y Sami no sabían leer la escritura del otro. Cada vez que entendían algo, lo dibujaban en el muro con una raya y un símbolo. Años después, Sami los escribió como diez compromisos: sin jefes, cuotas ni lista de miembros, para creyentes de cualquier religión y para quien no cree.

¿Esto une o divide?

    «Entonces las llamábamos reglas. Hoy las llamo compromisos, porque me obligan a mí. No me dan derecho a exigírselos a nadie.» — Sami Kanaan


    De La posada del ruiseñor

    El método de Vasil

    Al final de la novela, Vasil deja su método para que lo practiques con una hoja en blanco y tres columnas. No hace falta creer en nada. Solo empezar.

    PASO 1

    Mirar

    Una hoja lisa y tres columnas, una cada vez: lo que siento, lo que pienso, lo que mi cuerpo dice.

    PASO 2

    Comprender

    Otras tres columnas: qué aprendí de lo placentero, qué aprendí del dolor, qué necesito seguir aprendiendo. Sin culpa, sin victimismo, sin negativismo.

    PASO 3

    Renacer

    Un plan pequeño, concreto y comprobable, con nombre, acción y fecha. Empezando por el cuerpo.

    El método nace de la novela. No es una terapia ni sustituye el acompañamiento profesional.

    En el escritorio

    Libros en proceso

    Lo que estoy escribiendo y traduciendo ahora.

    Shikoku
    título provisional

    Escribiendo · Primera parte

    Shikoku

    Una novela sobre el autosabotaje en la ruta de peregrinación de los 88 templos de Shikoku, en Japón. Cuatro caminantes que no se buscaban, cada uno con su forma de frenarse justo antes de llegar. La más larga de mis novelas, en español y en inglés.

    Beneath the
    Same Stone

    Traducción terminada · Lectura previa

    Beneath the Same Stone

    A Jewish Boy. An Arab Boy. Nine Days in the Dark. La edición en inglés de La hermandad del muro.

    La Fraternité
    du mur

    Traducción · En revisión

    La Fraternité du mur

    La edición en francés de La hermandad del muro.

    El autor

    De cada lugar se trajo alguna tradición espiritual y muchas preguntas.

    J. Daniel Ashford ha vivido en Japón, Israel, Inglaterra, España y diversos países de América Latina. De cada lugar se trajo alguna tradición espiritual y muchas preguntas.

    Sus novelas cuentan historias íntimas de personas que, en su momento más difícil, descubren que todavía pueden empezar de nuevo.

    JapónIsraelInglaterraEspañaAmérica Latina

    Página de autor en Amazon


    Para leer en compañía

    Docentes, clubes de lectura y grupos

    En el aula

    La hermandad del muro para ESO y Bachillerato: historia, valores y educación para la paz, con una guía de lectura por capítulos, contexto histórico equilibrado, actividades con los diez compromisos, proyecto final y rúbrica.

    Guía didáctica gratuita (PDF)

    Clubes de lectura

    Novelas breves que dan para conversar. Preguntas para el debate de cada libro y la posibilidad de un encuentro con el autor.

    Preguntas · en preparación

    Grupos de convivencia

    Para entidades que trabajan el diálogo entre culturas y religiones: presentaciones y lecturas de La hermandad del muro sin tomar partido por ningún bando.

    Escríbeme por Instagram